Las Lagunas y el Mar.

Un camino que  une campo, océano, médanos y lagunas.

Transitando la Ruta Nº 10 desde La Barra una serie de balnearios separados por extensiones de campos forestados tan pintorescos y glamorosos como toda la costa al este de la península comunican con José Ignacio.

La arquitectura y el entorno de estos balnearios es tan fascinante como el resto de Punta del Este, se observan casas sobre el mar, edificadas sobre alturas rocosas, entre bosques y en emplazadas en el borde de las Lagunas.

Las Playas más famosas y concurridas están enclavadas entre estas urbanizaciones, siguiendo a La Barra, se suceden Montoya, Manantiales, El Chorro, Punta Piedras, Balneario Santa Mónica y La Juanita.

Sobre la franja costera las playas oceánicas proponen espacios donde se aglomera la gente y otros casi vírgenes y solitarios ideales para paseos en familia o en pareja o practicar la pesca al sol; No sorprende en ocasiones encontrarse con restos de naufragios y los más insólitos descubrimientos entre los cuales podemos contar con una gran cantidad de enormes caracoles,  ballenas, lobos y elefantes marinos.

El camino esta salpicado de lagunas que reflejan el cielo tomando los mas encantadores tonos, la primera de ellas es La Laguna Blanca de la cual se obtiene el agua potable que abastece a toda esta zona, sigue un pequeño espejo de agua llamado Laguna de Las Garzas Rosadas puesto que éstas aves que allí se encuentran toman un tinte rosáceo debido a los camarones de los cuales se alimentan.

La Laguna de José Ignacio que comunica por su puente al Balneario Santa Mónica, típico pueblo de pescadores, con La Juanita; observa pequeñas playas que se encuentran sobre sus márgenes y que son muy concurridas por los adeptos a los deportes náuticos como por ejemplo el Windsurf y canotaje entre otros.

Esta laguna forma una barra que en ocasiones, según la marea, se abre comunicando las aguas de la Laguna con las del Océano Atlántico, momento ideal para que los pescadores del lugar tiren sus redes en busca de camarones.

Finalizando la ruta 10 y dejando atrás el pueblo de José Ignacio se observa la imponente vista de la Laguna Garzón que es el límite entre los Departamentos de Maldonado y Rocha, es la segunda en tamaño del departamento después de la Laguna del Sauce.

No existe comunicación, hay un puente sin terminar, motivo por el cual los visitantes que quieran conocer las fabulosas costas del Departamento de Rocha deberán cruzar la Laguna por una balsa que transporta a los vehículos y pasajeros de una costa a la otra, este sitio es también muy concurrido por los amantes de los deportes acuáticos.

Un paseo costero inmerso en belleza natural, océano, campo, dunas y lagunas.