Vivir La Barra

vivir la barra

A medio camino entre las olas del Océano Atlántico y la mansedumbre del Arroyo Maldonado, el singular trazo inspirador de Leonel Viera, reflejado en el doble puente ondulado que salta el arroyo, anticipa la llegada a un lugar pleno de arte, en sus más variadas expresiones. Desde la arquitectura multicolor que define la impronta del antiguo pueblito de pescadores, la cocina de autor en lugares encantadoramente ajenos a las costumbres o los restaurantes a la altura de los grandes exponentes mundiales, el shopping a cielo abierto, los desfiles de moda improvisados sobre el césped o la arena costera a la luz de las antorchas, la bulliciosa energía de los jóvenes socializando en la céntrica pasada de la Ruta 10, sentados sobre el capot de las mejores marcas del mundo, las apacibles recorridas nocturnas por las galerías de arte y el desorden creativo de los ateliers, hasta el mítico chivito canadiense que probó Rockefeller, todo en La Barra está pensado para disfrutarla a pleno. Océano, bosques de pinos, abundante fauna, costa de arroyo, playas anchas y largas, pesca siempre presente, leyendas de tesoros enterrados, callecitas que enlazan caprichosamente una enorme variedad de residencias de innegable estilo y belleza, conforman una propuesta dirigida a hacer de la visita a La Barra, un recuerdo siempre contable, y por supuesto, inolvidable.

Na metade do caminho entre as ondas do Oceano Atlántico e a mansidão do Arroio Maldonado, o singular traço inspirador de Leonel Viera, refletido na dupla ponte ondulante que pula o arroio, antecipa a chegada a um lugar cheio de arte, nas mais variadas expressões. Desde a arquitetura multicor que define o caráter  do antigo povoadinho de pescadores, a cozinha de autor em lugares encantadoramente alheios às costumes ou os restaurantes à altura dos grandes expoentes mundiais, o shopping a céu aberto, os desfiles de moda improvisados sobre a grama ou a areia costeira à luz das tochas, a buliçosa energia dos jovens  socializando no centro na passada da Rodovia 10, sentados sobre o capô das melhores marcas do mundo, os tranqüilos percursos noturnos pelas galerias de arte e o desordem criativo dos ateliers , até o mítico chivito canadense que experimentou Rockefeller, tudo em La Barra esta pensado para curtir completamente. Oceano, bosques de pinheiros, abundante fauna, beira de arroio, praias largas e compridas, pesca sempre presente, lendas de tesouros enterrados, ruazinhas que enlaçam  caprichosamente uma enorme variedade de residências de inegável estilo e beleza, conformam uma proposta dirigida a fazer da visita a La Barra, uma lembrança sempre contável, e com certeza , inesquecível.

 

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